En
1690, la disputa por el trono inglés entre el rey legítimo Jacobo II y
Guillermo de Orange terminó de dirimirse justamente en Irlanda. El triunfo de
los protestantes en la batalla del Boyne se convirtió en un emblema que sería
utilizado a lo largo de los siglos como una elegía del poderío imperial, y de
lealtad a la corona british, a través de marchas de orangistas que provocaban
destrozos y, muchas veces, masacres.
Ante la reciente
provocación de los unionistas pro-británicos de reeditar sus marchas por una
avenida del Norte de Irlanda (Garvaghy Road) cuya comunidad católica y
republicana se ha volcado a las calles para impedirles este acto sectario y
promotor de la violencia, las liderezas del Sinn Féin, Mary Lou McDonald y
Michelle O´Neill, están allí en defensa de la paz tan dificultosamente
conquistada.
También está
en Garvaghy el histórico Gerry Adams quien, junto a Martin McGuiness y Pat
Doherty, llevó adelante el laborioso viraje dentro del Ejército Republicano
Irlandés para poder recuperar la primacía de la política por sobre los fierros
que “pesan, pero no piensan” (como
sabiamente dijeran nuestros Carlos Olmedo y Juan Pablo Maestre), y así alcanzar
los Acuerdos de Paz de 1998.
Por ello es
que estas dos valiosas líderes, que generacionalmente son hijas de Gerry Adams,
están alternativamente en la calle con la gente de todas las edades (en cambio,
los orangistas son todos viejos y por eso -como diría Jauretche- ya perdieron),
y a la vez manteniendo reuniones tanto con el primer ministro de la República
de Irlanda, como con los viscosos funcionarios británicos, que le dan aire a
los supremacistas.
El fondo del
asunto, y lo que lleva a que los orangistas quieran reeditar sus marchas
segregacionistas de la mayoría católica y republicana, es que viene creciendo
la propuesta del Sinn Féin de lograr la unificación de Irlanda para terminar
con el engendro de la partición artificial de la isla generada, cuándo no, por
los ingleses. Esta es la razón del “trapo” que iguala la situación de Palestina
con la de Irlanda, tanto en el origen de sus “conflictos”, como en la
actualidad del fascismo en curso.
Si pese a la
pacífica auto-defensa de la comunidad de Garvaghy Road llegase a haber
violencia, ya sabemos quién es la responsable. La pérfida Albión: la corona
inglesa que exuda sangre por donde se la mire.
Carlos Semorile.