sábado, 3 de octubre de 2026

En primera línea

 

En 1690, la disputa por el trono inglés entre el rey legítimo Jacobo II y Guillermo de Orange terminó de dirimirse justamente en Irlanda. El triunfo de los protestantes en la batalla del Boyne se convirtió en un emblema que sería utilizado a lo largo de los siglos como una elegía del poderío imperial, y de lealtad a la corona british, a través de marchas de orangistas que provocaban destrozos y, muchas veces, masacres.

Ante la reciente provocación de los unionistas pro-británicos de reeditar sus marchas por una avenida del Norte de Irlanda (Garvaghy Road) cuya comunidad católica y republicana se ha volcado a las calles para impedirles este acto sectario y promotor de la violencia, las liderezas del Sinn Féin, Mary Lou McDonald y Michelle O´Neill, están allí en defensa de la paz tan dificultosamente conquistada. 

También está en Garvaghy el histórico Gerry Adams quien, junto a Martin McGuiness y Pat Doherty, llevó adelante el laborioso viraje dentro del Ejército Republicano Irlandés para poder recuperar la primacía de la política por sobre los fierros que “pesan, pero no piensan” (como sabiamente dijeran nuestros Carlos Olmedo y Juan Pablo Maestre), y así alcanzar los Acuerdos de Paz de 1998. 

Por ello es que estas dos valiosas líderes, que generacionalmente son hijas de Gerry Adams, están alternativamente en la calle con la gente de todas las edades (en cambio, los orangistas son todos viejos y por eso -como diría Jauretche- ya perdieron), y a la vez manteniendo reuniones tanto con el primer ministro de la República de Irlanda, como con los viscosos funcionarios británicos, que le dan aire a los supremacistas.

El fondo del asunto, y lo que lleva a que los orangistas quieran reeditar sus marchas segregacionistas de la mayoría católica y republicana, es que viene creciendo la propuesta del Sinn Féin de lograr la unificación de Irlanda para terminar con el engendro de la partición artificial de la isla generada, cuándo no, por los ingleses. Esta es la razón del “trapo” que iguala la situación de Palestina con la de Irlanda, tanto en el origen de sus “conflictos”, como en la actualidad del fascismo en curso.

Si pese a la pacífica auto-defensa de la comunidad de Garvaghy Road llegase a haber violencia, ya sabemos quién es la responsable. La pérfida Albión: la corona inglesa que exuda sangre por donde se la mire.

Carlos Semorile.